Mantener viva la memoria

 

Honrar, recordar, homenajear, acompañar, escuchar, pero nunca olvidarse. Sobre todo de estos jóvenes que fueron a Malvinas y que la historia  trató de silenciar.

Es necesario mantener viva la memoria de aquellos que con corta edad defendieron la patria en la  gesta de Malvinas,  como lo hicieron Alberto Aguilera, Javier Bemba, Juan Gerónimo Colombo y  Juan Domingo Rodríguez, caído en combate.

Corresponde a la dignidad de un pueblo recordar a quienes han ofrendado su vida o han padecido penurias o dolores en un cometido en el que estaba comprometido el sentimiento patriótico. Una comunidad debe rendir tributo a los que nunca regresaron del infierno de la guerra y testimoniar su reconocimiento a quienes, habiéndose sacrificado en su nombre, pudieron finalmente retornar.

 

A 34 años de la guerra de Malvinas, refrescar la memoria histórica es un compromiso, para muchos de nosotros personal, pero necesitamos que sea social, porque la memoria es la conciencia de los pueblos, la que nos permitirá alguna vez aprender de los errores y repetir los aciertos.

Hay quienes dicen que no debemos reabrir heridas, yo creo que se equivocan o que son culpables de esas heridas. Cuando una herida no ha cerrado, o bien infecta todo el cuerpo, o hay que curarla con todos los métodos posibles.

La memoria histórica es inseparable del sentimiento de culpa y de perdón. No puede ser selectiva ni mantener el odio, el rencor y las venganzas hacia los errores de los antepasados. Tampoco puede convertirse en un elemento de reivindicación propagandística de lamentables hechos del pasado.

Son los seres humanos los que construyen la historia (de forma consciente o inconsciente) y son los que se ven afectados por la misma. Cuando hablamos de la guerra de Malvinas, entre abril y junio de 1982, estamos hablando de personas extremadamente jóvenes que, con muy poca información y formación, fueron obligadas a tomar un arma y defenderse del ataque de un país organizado profesionalmente para la guerra.

Esto lo ordenó la dictadura militar argentina y la mayoría de las bajas no fueron de militares profesionales sino de soldados inexpertos. Ha pasado el tiempo, disfrutamos de un régimen democrático con imperfecciones -pero régimen de libertades al fin y al cabo- desde hace  años y, sin embargo, estas personas no han sido atendidas debidamente. Han sufrido el silencio y la falta de reconocimiento. La atención a las personas debe estar en la primera página de cuestiones a resolver. Memoria histórica no es preparar un bonito discurso para un acto. El homenaje,  la explicación de la verdad a los familiares, la atención psicológica, el reconocimiento social e institucional y la justicia reparadora, tanto en lo moral como en lo material, son tareas que forman parte de la memoria histórica. Por supuesto que se debe seguir reclamando la soberanía, pero eso forma parte de la diplomacia y del juego de los intereses políticos y económicos de los estados.

Este sábado  2 de Abril a las 11:00hs. en en Centro Cultural, se recordará  a los caídos en el Atlántico Sur y a la memoria de Juan Domingo Rodríguez, quien ofrendara su vida por la Patria, se realizará el acto central en conmemoración del 34° Aniversario de Gesta de Malvinas.

 

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Héroes.

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